Un cambio de ritmo
May 8th, 2009Nunca fui un fanático loco de las películas de zombie. Algunas me entretenían por su valor cómico, por el hecho de que los zombies son tan interesantes como los piratas y los ninjas o tal vez porque existía en ellas alguna referencia a juegos que visité en el pasado. No es raro que las disfrute pero sin embargo no será fácil oírme decir que una de ellas es buena. Hasta ahora esas películas entretenían a mi niño interior con su infantilidad y por eso se me hacían agradables. Esta semana la cosa cambió.
Enganché, de casualidad en la tele, una película de zombies que no había visto. Estaba por descartarla inmediatamente pero le dí una oportunidad, todavía no se bien por qué. A los pocos minutos descubrí que se trataba de 28 days later o Exterminio, como le pusieron en Argentina. Me habían dicho que era mala: volví a dudar, pero sin embargo, estaba enganchado. Lamento, hoy, no haberle dado una oportunidad en su momento.
No se si me entienden lo que quiero decir: estamos hablando de un caso en donde los diálogos son realmente buenos e interesantes. Donde los personajes se cuestionan cosas que van más allá de la amenaza inminente, donde los predadores son a veces aquellos no “infectados". Cualquier sinopsis que le haga no le haría justicia y muchos me dirían que estoy hablando de una más del montón, pero los invito a verla y que la discutamos. Puede no gustarles, pero no es una más del montón.
Filmada con una cámara digital, con ruido e imprecisiones, se logra la atmósfera que nos tiene tensos y atados a la silla: no se trata de recorrer este infierno tratando de sobrevivir mientras volamos cabezas por los aires con nuestros grandes rifles y escopetas. Si no hay que salir, mejor así. Podemos prescindir de la luz, mientras no nos vean. Somos pocos y débiles, ellos muchos y fuertes. No hay grandes efectos especiales más allá del maquillaje de zombie que por suerte no está para nada exagerado.
Hay escenas que realmente se destacan en la película y juegan mucho con la luz o falta de ella.
Me gustó, me gustó mucho. Lo primero que hice fue googlearla, obviamente. Tamaña fue mi sorpresa cuando descubrí la secuela. La bajé y la tuve ahí hasta hoy. No suelo recibir bien las secuelas y menos cuando la gente involucrada en ellas no es la misma que las que hicieron la primera película. Con miedo, hoy me acosté en la cama, con un pote de helado por si tenía que refugiar mi depresión en comida, y apreté play.
Hay que reconocerlo desde el vamos: es más pochoclera, sin lugar a dudas. Es distinta a la primera. 28 weeks later ocurre, en efecto, 28 semanas después de la primera infección. Inglaterra, que estaba hasta ahora en cuarentena, empieza a ser rehabitada de manera lenta y controlada gracias a, obviamente, las fuerzas del ejercito americano. En algún momento las cosas salen mal, como es de esperar y los zombies vuelven al ataque.
Primero los palos: la trama no es lo que era, los diálogos pasan generalmente sin pena ni gloria y no tiene ese olor a película indie que a mi me gusta. Tiene alguna que otra escena exagerada típica del pochoclo.
Dicho esto, aclaro que me gustó mucho. Algunas de las situaciones son buenísimas y la fotografía de la película tiene momentos de oro. Por sobre todo resalta la música tanto por su calidad sino por, también, la facilidad con la que lo concentra a uno en la escena. Tiene un aire a Nine Inch Nails que encaja con un país post-apocalíptico en ruinas.
Recomendadas, ambas. Recomendado también verlas en orden. No están especialmente conectadas, pero teniendo la sensación que deja la primera, la segunda creo que se disfruta más. Por si alguno le queda alguna duda, tenga en cuenta que mucha de la gente de la producción trabajó también en otro pequeño exito llamado Trainspotting. No suelen darme bola en las recomendaciones, pero no importa, avisados quedan.
Todo por hoy. Mañana o pasado, es el turno de Braid. Otra joyita que no debe pasar desapercibida.
Detalles
April 30th, 2009Con la vuelta del dominio, decidí introducir algunos cambios menores en el diseño de este sitio. Soy muy vago para hacer un rediseño general como lo hacía en los viejos tiempos, por lo que ahora me dedico a simplemente cambiar la imagen central por alguna que me simpatice.
Tenemos a Frank Zappa, un señor muy simpático él. Si no lo conocen, me veo en la obligación de recomendarles al menos dos temas: Bobby Brown y I’m the slime.
Ambas joyitas.
En forma de fichas
April 29th, 2009Volvió el dominio, por suerte.
Tokyo Subway map of the Internet
April 22nd, 2009Mientras desistíamos de estudiar, nos encontramos charlando con mis amigos de aquellas cosas que uno como buen internauta y estudiante de ingeniería debería saber acerca de Internet: uno siempre empieza mencionando sitios, pero a esta altura del partido hay términos e incluso gente que uno no puede darse el gusto de desconocer en este ámbito.
Se planteó la idea de comenzar una wiki al respecto (como dicen: coming soon) y se aceptan sugerencias de términos, memes, sitios, situaciones (si, porque hoy por hoy la primera y segunda guerra mundial tienen tanta importancia como el 100M FAILGET de 4chan) y todo lo que se les ocurra que no puede faltar. Desde ya esta wiki DEBERÁ estar escrita en un decente ingles, el idioma oficial al día de hoy de este antro de perversiones.
Mientras tanto, los dejo con algo que me resultó muy interesante:
Aquí o Aquí, si desean bajar la versión gigante.
Un mapa de subte de Tokyo en el que cada estación fue reemplazada por un sitio de relevante. No es perfecto, pero si está muy bueno y está claro que cualquier ser que lurkee lo suficiente debería conocer al menos un 70%, siendo generoso, de estos sitios.
En mi caso en particular me causa cierta nostalgia pensar que estuve caminando por Google(Shinjuku) y que, irónicamente me alojé en Facebook(Ikebukuro). Tiene ciertos detalles con los que no coincido, realmente no creo que el site de Disney sea casi tan exitoso como Google, más exitoso que Wikipedia, 4chan y Slashdot, entre otros, pero igual está lindo.
Más de uno debe estar preguntándose donde está el porno en esta oh idílica ciudad, y la respuesta es muy sencilla: es toda la superficie negra restante.
Quien me quita lo bailado
April 19th, 2009Muchos de los que me conocen ya saben algunas de las posturas que tomo para con los temas clásicos de discusión cuando el tema en cuestión es el futuro, el porvenir y lo que quiere uno hacer de su vida. Repetí miles de veces a miles de personas que no deseaba tener hijos, que no deseaba casarme. La respuesta general fue, es y será siempre “eso es porque sos joven, ya vas a ver como cambias", entonces uno se desgasta intentando explicar como la relación con sus padres generó una reacción adversa a la creencia de ese romanticismo idílico, como no tiene las cosas necesarias para ser padre y tiene bastante de las innecesarias, pero todo es en vano. La idea es desestimada rápidamente y se pasa a lo que sigue, total, es joven.
Otro de los temas en los que siempre me encuentro en discordia tiene que ver con que, a diferencia de muchos, yo no quiero vivir para siempre. No quiero vivir 100 años y hasta me parecería mucho vivir 50. Esa época en donde las cosas lo desgastan por mucho que haga uno para evitarlo. Llegar al punto en donde todo está repetido y si no está repetido, está roto y si no está roto a uno no le interesa porque no es para gente mayor. Veo a mis abuelas, una ya completamente senil que apenas reconoce y la otra que, si bien reconoce, está cada día un poco más dormida y encerrada en su burbuja del pasado. Es cierto, también está mi abuelo, lúcido como si tuviese 30, pero con unos dolores en las piernas que lo hacen renguear. ¿Hay que llegar a ese grado? prolongar todo hasta el punto en donde lo que queda son dolores y consciencia y después ya ni siquiera eso. No es para mí.
Dicho esto, me gustaría aclarar, entonces, que quiero hacer yo de mi vida. Que aspiro lograr, como me gustaría vivirla y terminarla, para ver si, en una de esas, puedo desterrar esa creencia de que mi vida juvenil adolescente está ahora completamente desinteresada en lo que me rodea y en una nube de pelotudeo total o, por el contrario, confirmar que soy un desastre de adolescente flotando en una burbuja de pedo.
Realmente no me interesa mucho tener una familia y esas responsabilidades que parecen que son inevitables. Están bien si uno planea vivir muchos años, pero no me parece que, siendo tener hijos algo que no disfrutaría, esté preparado para ese tipo de cosas. Hoy por hoy me encuentro en una posición por demás afortunada: la muerte de mi madre me otorgó un estado de libertad prematura y más allá de eso, por ahora estoy relativamente lejos de tener problemas económicos. Eso es hoy. Mañana será igual, y pasado seguramente también. Más adelante, ya no puedo asegurarlo. Por eso tengo que aprovechar ahora que tengo la edad, el cuerpo, la libertad y la posibilidad. Hacer lo que me gusta y disfruto. Aprovechar mi cuerpo a mi manera.
Eso no significa que me voy a tirar en la cama a inyectarme heroína mientras una negra me espolvorea cocaína así me siento como en navidad. Significa que voy a darme gustos que me quiero dar, conocer cosas que me debo y probar muchas de esas cosas que uno tal vez no debería si planea vivir 100 años.
Hoy por hoy, estoy viajando mucho. Me gusta viajar, me encanta, me fascina. Quiero conocer cuanto pueda del mundo. Está en mis planes hacer al menos un viaje grande al año, de ser posible. Este año me fui a Japón. El año que viene, no se todavía. Tal vez Europa, tal vez Tailandia, tal vez Indonesia, tal vez Perú. Opciones no faltan, pero algo haré. Quiero, dentro de un par de años, poder mirar atrás y decir que el lugar donde vivo es el lugar en donde realmente quiero vivir, porque de todos los sitios que recorrí, ese fue aquel que encontré más placentero.
Me gustaría, también, tener experiencias nuevas. Nunca me interesó el porro ni la cocaína, por ejemplo, por razones distintas. Los efectos del porro no me llaman la atención, al igual que los de la cocaína, con el agravante de que esta última además haría bastante más complicados mis otras aspiraciones. Hasta hace poco fui un consumidor habitual de alcohol. Interrumpí esto principalmente por las mismas razones mencionadas anteriormente: me aburrí. Ya me puse tantas veces en pedo que perdió la gracia y pasó a ser una rutina casi inescapable: salir, tomar alcohol, volver. Si bien no la paso mal, se volvió por demás monótona y creo que podría aprovechar ese tiempo mejor o de otra manera. Esa ya la conozco. Lo que estaría bueno sería probar algo distinto. Siempre me llamó la atención el concepto de alucinar, de ver más allá de lo que se logra con los ojos. Como si lo que vive en el mundo detrás de las retinas cruzase el espejo y por un rato al menos pudiésemos verlo como si fuese ajeno a nosotros. Eso es algo que no me quiero perder. Sí, puede salir mal, pero visto así entonces no nos queda otra que refugiarnos debajo de la cama. Yo me cansé de refugiarme debajo de la cama: quiero comerme un hongo, chupar una estampilla con LSD o darle al peyote, san pedro o lo que sea que se me cruce en el camino en el momento adecuado. No es algo para todos los días, pero si para al menos uno.
Está también la música y las artes en general. Yo acepté, amargamente, que tanto la composición musical como la escritura no es lo mío pero descubrí, también, que lo que no tengo en creatividad lo tengo en oído. Me considero tanto un buen oyente como un buen lector. No soy de esos imbéciles que sobrecargan un texto con cosas innecesarias que muy probablemente ni traía desde un principio. Me gusta, de vez en cuando, ser un lector activo y por sobre todo disfruto más el trayecto que las conclusiones. Soy de esos que a veces no pueden resistir ver las últimas oraciones del libro cuando ni van por la mitad, pensando “¿Cómo carajo llegamos hasta acá, desde allá?". Como oyente soy muy parecido. Me gusta que suene mejor, cada vez mejor. Descubrir el detalle nuevo y el despegue de los sonidos. Eso sale caro, pero es algo que pienso perseguir hasta que no me den más las orejas.
Entonces pasaré el resto de mi vida viajando, escuchando música y drogándome. ¿Trabajaré? Sí, porque si no todo esto se hace insostenible. No viviré trabajando, eso seguro: aprovecharé lo que recibí mientras intento que se sostenga. No creo que sea muy difícil, pero por otro lado, comprenderán el por que de mi apuro: hay que adelantarse a lo inesperado. Que si por alguna de esas razones todas mis posibilidades desaparecen, si me quedo ciego o manco o paralítico, pueda exclamar con alegría “Quién me quita lo bailado". No solo quiero viajar, escuchar música y drogarme. Quiero disfrutar y si se me da por fumarme un habano, tener una pareja, chupar un pito o bailar en la calle, poder hacerlo y saber que no me estoy perdiendo de nada. Quiero aprovechar las oportunidades que me interesan.
Cuando los primeros signos de desgaste aparezcan espero que sean por lo mucho que hice y no porque el cronómetro empezó a contar para atrás. Cuando eso pase sufriré, porque me daré cuenta que más allá de todo lo que haya hecho, me quedaron muchas cosas en el tintero y otro tanto de esas que hice no debería haberlas hecho. Pero con suerte el promedio global será positivo y, sea como sea (me inculcaron desde siempre un significado tan, pero tan fuerte para la palabra suicidio y a su vez, otro tan estúpido, que no me gusta usarla ni considerar que lo mío sería así), las cosas terminaran.
Si alguno quiere decir luego que desaproveché mi vida, que lo diga. Si quiere decir que desaproveché mis capacidades, le aclaro que no las conoce y que, según mi criterio, les saqué todo el juego. Pero la mayoría seguirá viviendo sus vidas, con suerte felices.
Varios que me tengan aprecio dirán que fui una persona feliz por sobre todo.
Diálogos
April 17th, 2009Tengo problemas a la hora de escribir diálogos. Graves.
Primero, un problema técnico: no se como formularlos correctamente, que queden naturalmente metidos en el texto y no colgados, tal vez con puntuación y grafía incorrecta.
Por otro lado, mis problemas son tambien creativos. Los pocos diálogos que escribí salieron forzados, como las conversaciones que uno tendría con alguno de los tantos bots de conversación que hay dando vueltas por internet. Lo curioso es que se me hace mucho más fácil improvisarlos al vuelo que pensarlos elaboradamente. Al hablar, es ciertamente más fácil que al escribir.
Será que necesito práctica, nomás.
Pelos en la cara
April 15th, 2009Me corté el pelo hace poco terminando así un año (o más) de pelo largo. La melena que poseía no era para nada despreciable y si bien por un lado la extraño, por el otro hay ciertas nuevas condiciones de mi pelo corto que me resultan agradables.
La primera y más notable es la liviandad de la cabeza. Es increíble el peso que uno se saca de encima cuando caen las mechas: girar la cabeza es algo que fluye con el movimiento general y no un esfuerzo extra necesario. No existe más esa inercia incómoda que tiraba y no reconocí hasta hace poco, cuando un peluquero hizo de las suyas.
La segunda novedad con la que me encontré fue una ampliación del campo visual dado por la ausencia de pelos en la cara. Pedazos de cosas que antes no veía ahora aparecen de la nada por las esquinas superiores de mis ojos. Es algo increíble. ¿Por qué nadie me contó que el mundo se veía así?
Pero por sobre todo es esa cosa de no estar cubierto completamente cuando uno baja la cabeza: uno siempre esta ahí al descubierto.
Oportunidad
April 12th, 2009Estaba enamorada de alguien perfecto. Era atractivo, interesante y tenían una relación casual que pedía a gritos algo más. No le brillaban los ojos ni sentía mariposas en el estomago cuando pensaba en él, pero estaba enamorada, de eso estaba segura. No se le iluminaba el rostro (no comprendo esa expresión, no conozco al día de hoy a nadie con lamparitas debajo de la piel y de conocer a alguien así más que pensar en lo romántico del tema, me cagaría del susto) y no se le trababa la lengua cuando hablaba, no. Ella pensaba: en lo que le haría por las noches, en lo que le haría antes de salir por la mañana. No sería nada como el sexo de las películas, sería bastante más sucio. El seguro cocinaba bien, por lo que ella se encargaría de los platos. Con el dinero que conseguirían juntos, viajarían, nada de hijos ni mascotas ni responsabilidades que no tengan que ver con el uno y el otro.
Estaba segura de que estaba enamoradísima porque pensaba en la imagen completa. Como se aburriría de el un par de años después y lo engañaría con un compañero de trabajo que le recordaría a sus viejos días de diversión relajada. Se enteraría, pero la perdonaría, aunque sea solo para caer en más conflictos. Con la edad llega el deseo por dejar una huella y normalmente a esa huella se le pone nombre y se la manda al jardín de infantes. No lo lograrían, por que alguno de los dos tendría problemas de fertilidad. Definitivamente ella no querría adoptar, cuidar un hijo ajeno no estaba en sus planes.
Terminarían, ya con algunas arrugas y canas, divorciándose, con peleas agrías que incluirían abogados y discusiones sobre cifras que poco tenían que ver con nada.
Ella disfrutaría del amor en su corazón todo el tiempo que pudiese y se ahorraría aquellos problemas y sufrimientos que eran completamente gratis e innecesarios. La relación casual seguiría siendo casual, libre, tranquila y placentera. Estaba enamorada, ¿por qué habría de arruinarlo?
Ideas en conflicto
April 9th, 2009Esta noche se me ocurren dos cosas que entran en conflicto en mi cabeza. Por un lado, esta idea de que lo mejor es estar solo. Es más fácil dormir, existe cierta libertad que a veces importa no por el uso que le vayamos a dar sino por solo el hecho de que esté ahí, por las dudas. No hay que rendir cuentas y es uno capaz de dejarse llevar por las tentaciones libre de toda culpa que pueda asignarle algún mortal (porque si después hay alguno que arregle sus culpas con dios, ya no es mi cuento y que a mi no me meta).
Por otro lado, esta esa necesidad de intimidad permanente. Poder andar en pelotas con alguien más, tirarse un pedo o manosear cuanto se crea necesario. Hablo de esa intimidad que se tiene con alguien que, no necesariamente pareja de uno, comparte más que una sola noche y las cinco palabras reglamentarias: por favor, gracias y buenas noches. Hablo de esa intimidad que se adquiere con la confianza que otorgan diversas cosas que van desde una larga charla hasta varios polvos y que le permite a uno ser esa persona cómoda, de a ratos, que esta un poquito menos estructurada.
Ahora que se me vino encima un cambio de posición, no puedo dejar de pensar en la idea del punto medio ideal. ¿Existe?
Realmente creo que no, así como también creo que ambos extremos pueden ser igual de cómodos si uno se maneja como corresponde y es fiel a las convicciones de quedarse allí. De nada sirve estar parado solo si estamos enamorados y a su vez de nada sirve la monogamia si queremos garcharnos a todo lo que camina.
Estoy todavía en el periodo de confusión en el que no tengo bien claro que quiero. Pensé que lo sabía, pero me mareé.
Odio no poder dormir
April 6th, 2009No podía dormir.
Encontraba esto muy raro y preocupante: no le había pasado nunca. Tenía ya algunas decenas de inviernos encima, y siempre había logrado pegar ojo cuando lo necesitó. Era una de esas personas que duermen todo el viaje en el micro y en el avión pero sin embargo esta noche no podía. Las tres y cincuenta y siete, marcaba el reloj. Hace un minuto marcaba las tres y cincuenta y seis y cinco minutos antes de eso, tres y cincuenta y uno. Lo que no entienden aquellos que miran el reloj incesantemente para ver cuando tiempo de sueño perdieron es que no importa cuantas veces miren el reloj, nunca van a estar conformes porque siguen despiertos, que es justamente lo que no quieren. Mirar el reloj solo se los recuerda, haciendo la espera contraproducente. Decide distraerse con algo más: poco sabe el de angustias nocturnas, siendo una persona que se duerme casi instantáneamente, pero no encuentra que cambió; que pasó hoy durante el día que lo diferenció de ayer.
Hoy se despertó temprano, se quedó diez minutos de más en la cama y se metió en la ducha. Miro e-mails (spam, tres o cuatro del trabajo y uno de la hermana, reclamándole que por favor pase a pagar el asilo de los viejos) y las tonterías matutinas de Internet mientras se vestía. Su mujer ya había salido a la clínica a hacerse la eco (pronto podrían determinar si era varón o mujer), por lo que se procuró un desayuno el solo mientras leía los clasificados en busca de un hogar más grande. Un departamento de un ambiente estaba bien para una pareja, no alcanzaba para una familia.
Mientras salía a trabajar llamó a la hermana, quien le contestó con un tono que no le resultó muy agradable. No había caso: no podía hacerle entender que él, con un trabajo estable tranquilo que le alcanzaba para vivir pero no para disfrutar, con una mujer embarazada y en un par de meses más una boca más que alimentar, con escasos ahorros que no aumentaban y la necesidad imperante de mudarse no estaba en condiciones de pagar la cuota de un asilo solo porque ella se había agotado de compartir la vivienda con sus señores padres. El sabía y había escuchado mil veces la repetición de esos argumentos de aquella persona que no comprende bien los vericuetos de la lógica y la tuerce a su gusto y placer. Cortó. No valía la pena seguir gastando crédito.
Llega al trabajo. Se sienta y comienza con lo suyo: informes que entregar, teléfono que atender. Se le acerca el jefe y le dice que necesitaba hablar con el un segundo. El tono es seco. No teme un despido, pero la situación lo incomoda igualmente. Los números no cierran. No quieren perderlo, porque el es una pieza muy importante de este grupo de trabajo, sin embargo se verían obligados a recortarle algunas horas. Sí, va a ganar menos, pero lo estás mirando desde el ángulo equivocado, le dicen. En relación a la cantidad de horas trabajadas, el sueldo aumentó. Le están pagando ahora un 5% más la hora que antes. Pero gana menos. Y a el no le importa que el sueldo por hora aumente, porque le pagan menos horas, y menos horas significa menos dinero y menos dinero significa que los ahorros no aumentan, que hay que acortar gastos para pagarle el asilo a los viejos, que mudarse (porque hay una boca más que alimentar y esa boca trae aparejado un cuerpo que suele ocupar un espacio) no es una opción hasta dentro de mucho tiempo, el tiempo que le ocupe encontrar un trabajo mejor en tiempos de crisis y renunciar no era una opción, carecer de obra social significaría que ahora las ecografías se harían en el hospital público y no en la clínica.
Salió del trabajo y llegó su casa: su mujer lo estaba esperando con buenas nuevas. Tendrían una nena. Pensó, mientras la mujer se entretenía enumerando posibles nombres, que tal vez no era el momento adecuado para decirle lo sucedido en el trabajo. Comió liviano y se acostó.
No volvió a mirar el reloj, porque se quedó dormido sin comprender que había tenido de especial ese día. La mañana siguiente amaneció distinto. No volvería a dormir igual. Tiempo después comprendería que ese día había sido distinto únicamente tal vez por un par de neuronas y nada más. Un par de neuronas que habían hecho sinapsis, que se habían conectado secuencialmente para darse cuenta que ese día no había sido para nada especial, ni único, ni distinto, y ahí estaba el problema.
Dormir nunca fue lo mismo para el.