| « Entrelazando historias | Detalles » |
Un cambio de ritmo
Nunca fui un fanático loco de las películas de zombie. Algunas me entretenían por su valor cómico, por el hecho de que los zombies son tan interesantes como los piratas y los ninjas o tal vez porque existía en ellas alguna referencia a juegos que visité en el pasado. No es raro que las disfrute pero sin embargo no será fácil oírme decir que una de ellas es buena. Hasta ahora esas películas entretenían a mi niño interior con su infantilidad y por eso se me hacían agradables. Esta semana la cosa cambió.
Enganché, de casualidad en la tele, una película de zombies que no había visto. Estaba por descartarla inmediatamente pero le dí una oportunidad, todavía no se bien por qué. A los pocos minutos descubrí que se trataba de 28 days later o Exterminio, como le pusieron en Argentina. Me habían dicho que era mala: volví a dudar, pero sin embargo, estaba enganchado. Lamento, hoy, no haberle dado una oportunidad en su momento.
No se si me entienden lo que quiero decir: estamos hablando de un caso en donde los diálogos son realmente buenos e interesantes. Donde los personajes se cuestionan cosas que van más allá de la amenaza inminente, donde los predadores son a veces aquellos no “infectados". Cualquier sinopsis que le haga no le haría justicia y muchos me dirían que estoy hablando de una más del montón, pero los invito a verla y que la discutamos. Puede no gustarles, pero no es una más del montón.
Filmada con una cámara digital, con ruido e imprecisiones, se logra la atmósfera que nos tiene tensos y atados a la silla: no se trata de recorrer este infierno tratando de sobrevivir mientras volamos cabezas por los aires con nuestros grandes rifles y escopetas. Si no hay que salir, mejor así. Podemos prescindir de la luz, mientras no nos vean. Somos pocos y débiles, ellos muchos y fuertes. No hay grandes efectos especiales más allá del maquillaje de zombie que por suerte no está para nada exagerado.
Hay escenas que realmente se destacan en la película y juegan mucho con la luz o falta de ella.
Me gustó, me gustó mucho. Lo primero que hice fue googlearla, obviamente. Tamaña fue mi sorpresa cuando descubrí la secuela. La bajé y la tuve ahí hasta hoy. No suelo recibir bien las secuelas y menos cuando la gente involucrada en ellas no es la misma que las que hicieron la primera película. Con miedo, hoy me acosté en la cama, con un pote de helado por si tenía que refugiar mi depresión en comida, y apreté play.
Hay que reconocerlo desde el vamos: es más pochoclera, sin lugar a dudas. Es distinta a la primera. 28 weeks later ocurre, en efecto, 28 semanas después de la primera infección. Inglaterra, que estaba hasta ahora en cuarentena, empieza a ser rehabitada de manera lenta y controlada gracias a, obviamente, las fuerzas del ejercito americano. En algún momento las cosas salen mal, como es de esperar y los zombies vuelven al ataque.
Primero los palos: la trama no es lo que era, los diálogos pasan generalmente sin pena ni gloria y no tiene ese olor a película indie que a mi me gusta. Tiene alguna que otra escena exagerada típica del pochoclo.
Dicho esto, aclaro que me gustó mucho. Algunas de las situaciones son buenísimas y la fotografía de la película tiene momentos de oro. Por sobre todo resalta la música tanto por su calidad sino por, también, la facilidad con la que lo concentra a uno en la escena. Tiene un aire a Nine Inch Nails que encaja con un país post-apocalíptico en ruinas.
Recomendadas, ambas. Recomendado también verlas en orden. No están especialmente conectadas, pero teniendo la sensación que deja la primera, la segunda creo que se disfruta más. Por si alguno le queda alguna duda, tenga en cuenta que mucha de la gente de la producción trabajó también en otro pequeño exito llamado Trainspotting. No suelen darme bola en las recomendaciones, pero no importa, avisados quedan.
Todo por hoy. Mañana o pasado, es el turno de Braid. Otra joyita que no debe pasar desapercibida.