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Bananas
Mi hermana me regaló, no recuerdo para que ocasión, un pijama. No es ni de invierno ni de verano, aunque si tuviese que quedamre con uno diría que es del primero, pero es muy livianito como para abrigar algo. La parte de arriba no dice nada, bastante insulsa Los pantalones, en cambio, son lo mejor del mundo. Extremadamente cómodos y livianos, cada vez que me los pongo me siento como un rey. Pocas cosas mejores que despertarse en pelotas decidido a pasarse todo el día en la casa sin apurarse para nada, ignorar el caos habitual del lugar y ponerse la parte de abajo del pijama mientras preparo el mejor café con leche de la historia. Momentos de placer absoluto.